TENERIFE BLUETRAIL MARATON



Dicen por ahí que una carrera comienza en el mismo momento en el que decides correrla. Dicen por ahi también que ponerse en la linea de salida ya es un premio. Y coinciden muchos en afirmar que aunque no seas finisher debes estar contento por intentarlo. Suscribo al 100% estos dichos populares pero ... seamos sinceros, ¿es lo que deseamos? ¿realmente nos quedamos con eso o queremos mas? ¿nos alegramos con cualquier tiempo y puesto o deseamos realmente hacerlo bien? Depende de la distancia claro y yo, ya lo decidi hace un tiempo, 42 km es "my fouvorite race".

No estoy motivado de cara a la Bluetrail, ni el 23 de octubre ni el 25 de noviembre. De hecho, en la fecha original y cuando se avisó de la suspensión ni siquiera tenía equipaje y mochila preparada. El fiasco de la Maratón de Tenerife, las molestias que permanecieron latentes durante las dos semanas de margen y el poco ambiente precarrera auguraban un 28 de noviembre poco divertido y en el afán de motivarme preparé las cosas desde el jueves, publiqué en facebook fotos automotivadoras, desee suerte a los compañeros, descanse el viernes, etc.

Conozco el recorrido y algunos tramos como la palma de mi mano, y eso me genera ansiedad y tranquilidad a partes iguales. La salida puntual, regulando el ritmo, buscando el hueco, hablando con caras conocidas, saludando, y de pronto me embarga una sensación placentera que me transmite calma. Es curioso, es nuevo para mi, solamente quiero echar tiempo y correr/caminar a gusto. Sin presiones. Tomo conciencia de mi cuerpo muchas veces, calibro el esfuerzo, no voy a mas aunque sepa que la subida o la bajada acaba en unos metros. Y así pasan los kms, y así sumo desnivel. La temperatura agradable en todo momento ayuda y los cambios de terreno e inclinación también. Hablar con gente de material, de experiencias previas, de asfalto y maratones, etcétera le ponen un punto humano al asunto y casi sin darme cuenta ya llevo mitad del recorrido. Físicamente bien a estas alturas, y me sorprendo. Bajo y guardo, bajo y guardo. Me paro, como, bebo y río ante lo que se me viene. Estoy preparado porque lo conozco. Y lo hago, bien. El resto es un paseo, largo, pero un paseo. Y tras algún pequeño tramo desconocido para todos hago cálculos de ritmos y tiempos. Me sorprendo flirteando con la idea de las 6 horas pero no me va la calculadora. Bajo un peldaño y lo veo claro. Ha salido todo bien, sin grandes problemas. Corro con el mar de la mano, hasta que cojo las de D y Z y estallo de emoción, interna, inmensa. Y todo porque era lo que deseaba, porque quería algo mas que acabar, porque quería un buen puesto, porque quería hacerlo bien y porque quería contestar a las ultimas preguntas del primer párrafo.

Ahora ya descanso, cuerpo y mente. Hace falta. Estos meses no han sido buenos pero este trabajito me ha quedado bien. Se acabó el 2015. Venga a mi el 2016. Que viva El Hierro y que viva el Maratón del Meridiano.

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