VIVIR SIN PARAR O YO QUIERO SER PAUL AVERHOFF



Deporte y cine nunca se han llevado bien, en mi opinión claro. Y cuando hablo de cine hablo de cine. No hablo de documental ni de biopics ni nada por el estilo. Hablo de una película en toda su magnitud. Guión, actores, director, cartel, proyección en salas, lanzamiento en dvd, etc. Y cuando por conjunción de los astros una película que tenga como eje central el deporte tiene eco, lo tiene porque en realidad el deporte es solo el vehículo para tratar otros temas. VIVIR SIN PARAR es una de ellas. Es una pequeña joya alemana en formato de 42'195 metros.

Y Paul Averhoff, heroe nacional alemán por ganar la Maratón de los JJOO de Melbourne '56 contra todo pronostico, ahora recluido en una residencia de ancianos donde esperan la muerte haciendo figuritas de castañas, y con setenta y tantos años encima, decide que tiene que seguir viviendo y que la única manera que tiene de hacerlo es corriendo, y que mejor forma que hacerlo en la Maratón de Berlin de ese año. Y si con esto no te engancho a la película mal asunto. La critica despiadada a las residencias de ancianos en el país germano, la infantilización y anulación de aquellos que pertenecen a la tercera edad por parte de los de la segunda, el amor incondicional de una pareja hasta la muerte, y la culpa de un hijo por querer ser independiente ante la necesidad de cuidado de sus padres son el resto del paquete. Y es curioso ver también como de manera no se si consciente o inconsciente se plasma la no importancia de un calzado, una vestimenta o una equipación de ultima generación para practicar running vehiculazada en unas zapatillas sin casi amortiguación, una sudadera amarilla de algodón y un cronómetro de agujas con el cristal roto.

La información que en internet pulula sobre la película es extensa, y las notas del director y la entrevista al actor principal son imprescindibles para profundizar en la película y es que las escenas finales de la maraton son realmente de la Maraton de Berlin de 2012 y se grabaron sin que los corredores lo supieran pero con el visto bueno de la organización en tres partes diferenciadas del recorrido. Podría haberla corrido pero no lo hizo, y tras rebuscar en los históricos de finishers su numero de dorsal, 17840, no hay información alguna.

Curioso el momento en el que queriendo inscribirse y no habiendo plazas libres tiene que apuntarse al cupo de aquellos que han bajado de 2 h 40 en las ediciones anteriores para sorpresa de la organización y curioso también el punto álgido donde su mujer le dice "Solo tienes 8 semanas, va a ser muy difícil" y entre risas y con mucha complicidad el contesta ... "Siempre lo fue".

Lo dicho, alquilala, visionala y disfrútala. Cualquiera que haya soñado o corrido los 42'195 lo hará. Así que después de todo esto, yo quiero ser PAUL AVERHOFF.



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