TRANSVULCANIA MARATÓN, CRÓNICA Y OPINIÓN


Y se acabó. Así de simple. Como me ha dicho alguno, una muesca más pal rifle. La TRANSVULCANIA Maratón ya está en mi cuerpo y en mi mente.

Cada carrera en la que he participado ha llevado una crónica y esta no podía ser menos. No hay épica, no hay tragedia, no hay sorpresa. Salí tranquilo. Corrí hasta el Reventón. Llegue al Roque con un continuo CaCo y a partir de ahí, cual trailrunner del montón, pené la mayor parte del tiempo hasta el Puerto de Tazacorte a la vez que me quedaba perplejo al descender la pared vertical que da fin a la playa. Mientras, quede maravillado con la naturaleza en estado puro. Roca, lava, piedras, pinar y una vistas de la isla de La Palma, y de la vecinas Tenerife y La Gomera, sublimes. Y es así, en comunión con el terreno, mirando a un lado y a otro, cuando te das cuenta de que no somos más que un grano de arena en un gran desierto que muchos queremos conocer corriendo.

No ha sido hasta ahora, pasados unos días, cuando he empezado a saborear el aspecto deportivo. Y es que para mi, acostumbrado a campar en el último cuarto de las clasificaciones, verme en la primera mitad ha sido el premio a los entrenamientos catastróficos que me marco. Y más aún cuando viendo la clasificación por equipos que la empresa de cronometraje ha hecho, el mío, el Chicharro Trail, haciendo pareja con mi primo, ha quedado en el top ten.

Intente no cometer errores que en el pasado cometí con la alimentación y la hidratación, y sin grandes secretos, beber más agua que la que suelo beber, tomar refresco de cola en los avituallamientos, llevarme unas pequeñas galletas que me sientan bien y comer fruta fresca siempre que la hubiera. Respecto al material poco que decir. Tal vez una gorra o visera ajustable no me hubiera generado dolor de cabeza pues el elástico de la que use a veces me apretaba y una aplicación de crema solar me hubiera evitado las quemaduras de cuello, brazos y muslos. Acerté eso si, con las gafas de sol, pues fue la primera vez que no me sobraron tras siete horas de carrera a pleno sol.

Recorrido lógico y perfil engañoso. Yo era de los que miraba siempre kms y desnivel positivo pero ahora, tras la Bluetrail y la confirmación en la Transvulcania Maratón, seré de los que siempre miren desnivel negativo y kms, y en ese orden. Si mientras subo, camino, me cansó menos y avanzo más. Si lo hago mientras bajó, me cansó más y avanzo menos. La paradoja del trailrunning, la llamo. Y respecto a esto me he tomado la licencia de comparar datos con dos maratones consolidadas en las islas para ver si se arroja algo más de luz sobre esto. La K42 Anaga Maratón, 44 kms y 5300 metros acumulados, y la Maratón del Meridiano, 42 kms y 5600 metros, ambas circulares, han tenido su primer clasificado en meta en las últimas ediciones en similar tiempo de 4 h 11 minutos. La Transvulcania Maratón arroja un desnivel acumulado de 4900 en 44 kms no circulares y el primer clasificado paró el crono en 4 h 21 minutos. Tal vez no signifiqué nada pero partiendo de la base que tanto en la K42 como en la Maratón del Meridiano no hubieron características meteorológicas raras, y que tampoco en la Transvulcania el calor o el viento fueron algo extremo, cabe decir que esta nueva maratón de montaña es ligeramente más dura que las anteriores. Y probablemente sea eso, el desnivel negativo en terreno técnico sumado a que casi la mitad de la carrera transcurre por encima de los 1800 metros lo que marque la diferencia. Aun así, y como en todo, las sensaciones de uno siempre son de uno.

Creo asimismo, y es de justicia decirlo, que dos mil personas en un recorrido de 44 kms es susceptible de considerarse masificación y que habría que buscar fórmulas para que eso no ocurriera. Por otra parte creo que es este el recorrido lógico, en vez del anunciado previamente, y así, utilizando el trazado de la ultra, se hace más segura y se ahorra en recursos humanos y materiales.

Sobra decir que los finisher de la ultra los tienen bien puestos y sólo los que han estado allí saben lo mucho que cuesta la Transvulcania. Tienen todos mi profunda admiración. Y sobre los ranchos y los cocineros lo dicho, cuidadito. Hablaba de los garbanzos, los corredores, ahora lo digo de los fideos, los voluntarios, sin ellos tampoco hay rancho, sólo cocido, así que cocinero a tus fogones y a estudiar cocina.

PD. Une viaje, familia y carrera y todas las fotos quedarán como la primera. Inolvidable ... ;)



2 comentarios:

  1. ¿Y qué pasa con el escaldón? Porque antes eras rancho, pasaste a sopa maggie y has acabado en escaldón. Mira que hacer la de 42km, se me ha caído un mito ...


    ;)

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    1. Ya estamos en paz David por que lo tuyo del año pasado con la Blue si fue de traca. Menos mal que lo remendaste este año. Bye bye.

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