SEMANA SANTA ... SIERRA MÁGINA




Semana Santa: Semana en la que se celebra la pasión y muerte de Cristo a través de procesiones y actos religiosos en una determinada ciudad o municipio.

Semana Santa (pal que escribe): Semana en la que viajo a Andalucía para visitar a la familia política y aprovechar unos días con las amigas de la adolescencia de mi mujer (y sus familias) en una casa rural preferiblemente en alguna de las sierras de Jaén o provincias cercanas.

Dicho esto este año, y por segundo año consecutivo nos tocó la Sierra de Mágina y Bedmar como centro de operaciones. La Virgen de Cuadros, el río del mismo nombre, el Adelfal, el Torreón de Bedmar, etc son algunas de las cosillas que por allí se pueden visitar, y como no podía ser de otra manera, y con las zapatillas en la maleta, se corrió un poquito en el Sendero de Las Viñas.

Fue el viernes santo, a las 7 a.m., y con la compañía de un miembro de la tribu que allí andábamos y que actualmente se está preparando los 101 km de Ronda (versión duatlon), cuando salimos con ganas de comernos la ruta, a priori fácil, de escasos 9 km y 450 metros positivos. 

Los excesos de bebida de cebada y de productos cárnicos de origen porcino del día anterior hicieron mella en mis delicadas piernas más aun cuando dos días antes las había cargado con 23 km pisteros en los alrededores de Linares. Los primeros kms de pista y sendero boscoso prometían y divertían no tanto así el siguiente km y medio en el que se salvó todo el desnivel positivo entre pinos y monte bajo. Sin duda la MTB da un plus de fortaleza en piernas pues el que me acompañaba, harto de montar en la misma para la preparación de su reto, trotó, y trotó, y trotó, de manera directamente proporcional al descenso de mi ritmo y por tanto velocidad y solo en la cumbre nos volvimos a unir para ya en el descenso apretar el ritmo por mi parte y ver como esta vez era yo el que llevaba la voz cantante del equipo.

Al acabar, como siempre, desayuno en grupo y paseo a Albanchez de Mágina donde de manera familiar se completo el entrenamiento, esta vez de cuadriceps y con lastre (en forma de hija de 16 meses y 10 kilos) subiendo al castillo de la localidad por una estrecha senda de escasos 400 metros de longitud donde se salvaron los 100 metros de desnivel escalón a escalón (literalmente hablando).

Lástima que de nuevo ese día la cerveza corriera por nuestros gaznates y las brasas incandescentes crepitaran al asar las chuletas sobrantes del día anterior.





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